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Don Quijote : Ilustraciones de Pahissa II

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Cromo nº8. El bálsamo de fierabrás.

El ventero le proveyó de cuanto quiso, y Sancho se llevó a don Quijote el aceite, vino, sal y romero que le pidiera. En resolución, él tomó sus simples, de los cuales hizo un compuesto, mezclándolos todos y cociéndolos un buen espacio hasta que le pareció que estaban en su punto. Pidió luego una redoma para echarlo, y como en la venta no había, se resolvió de ponello en una alcuza o aceitera de hoja de lata, de quien el ventero le hizo grata donación; y luego dijo sobre la alcuza más de ochenta pater-nostres y otras tantas avemarías, salves y credos, y a cada palabra acompañando una cruz a modo de bendición. Hecho esto, quiso él mismo hacer luego la experiencia de la virtud de aquel precioso bálsamo que él se imaginaba para sanar toda clase de herida, y así se bebió, de lo que no pudo caber en la alcuza y quedaba en la olla donde se había cocido, casi media azumbre, ya penas lo acabó de beber, cuando comenzó a vomitar de manera que no le quedó cosa en el estómago.

 

© 2004

 

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