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Justiniano Rodríguez Castillo
María Ángeles Díaz Muñoz
Asociación de Amigos del Campo de Montiel y Departamento de Geografía, 
Universidad de Alcalá
EXPLORACIÓN DE UN CAMINO REAL DE LA PLATA EN EL CAMPO DE MONTIEL
Actas del V Congreso Internacional de Caminería Hispánica. Tomo I, pp. 157-170

 

1.- INTRODUCCIÓN

Nuestra investigación de los antiguos caminos del Campo de Montiel se deriva del objetivo inicial de reconstruir la ruta de Don Quijote por esta comarca. Cervantes, que tan ambiguo es en ocasiones en cuanto a referencias geográficas, insiste en fijar muy claramente el Campo de Montiel como teatro de buena parte de las aventuras de Don Quijote1. La curiosidad por esa fijación nos condujo a reconocer y documentar los viejos caminos que, con seguridad, bien conocía Don Miguel de Cervantes. De alguna manera podemos decir que la caminería literaria nos ha conducido a la caminería histórica.

En esta indagación reconocimos en la hoja 813 del Mapa Topográfico Nacional (edición de 1953) la existencia de un camino denominado Camino Real de la Plata, en los alrededores de los municipios de Alcubillas y Villanueva de los Infantes. El nombre Camino o Vía de la Plata es relativamente común en la caminería hispánica y, como bien señala Sillières (1990, págs. 220-222 y 494), siempre hace referencia a caminos antiguos, protohistóricos y romanos, lo que nos animó a iniciar su investigación. En ella, el procedimiento ha sido el común: revisión bibliográfica en busca de itinerarios reconocidos que pudieran coincidir con el sector por nosotros investigado y examen exhaustivo de los mapas topográficos y el terreno para reconocimiento físico del camino y localización de elementos camineros como puentes, fortalezas o posadas a su paso por el Campo de Montiel.

En las páginas que siguen se sitúa este camino en el contexto local y regional, se realiza una descripción detallada de su trazado por el Campo de Montiel y se avanza una hipótesis sobre su conexión con otras vías.

 

2.- LOS CAMINOS ANTIGUOS EN EL CAMPO DE MONTIEL

 

Cervantes alude a nuestra comarca (mapa nº 1) como el "antiguo y conocido Campo de Montiel". Tal consideración nos remite a un territorio muy recorrido desde tiempos pretéritos, zona de paso, por su situación estratégica, en las comunicaciones entre la meseta y Andalucía, entre Levante y el Sur. El Campo de Montiel y, por supuesto, los pasos de la Sierra Morena oriental tuvieron que desempeñar un papel muy importante en las rutas que ponían en contacto las regiones giennenses, de alto valor militar y minero, con los puertos y vías costero - mediterráneas. Aún así, todo él es un territorio muy poco conocido desde el punto de vista caminero, tanto en el trazado concreto de ciertos tramos como en las líneas intermedias o menos generales de las rutas (Jiménez Cobo, 1997). Quizás este desconocimiento se deba a la pobreza de restos arqueológicos clásicos y a la construcción modesta de la red viaria, con escasas obras perdurables que la acrediten en la actualidad (Corchado Soriano, 1969).

En esta breve introducción sobre la red caminera en el Campo de Montiel sólo nos referiremos, y de forma muy somera, a los caminos más antiguos, de origen romano o anterior. Hemos desarrollado la cuestión con más detalle en publicaciones anteriores (Rodríguez Castillo, 1999 a y b).

El Campo de Montiel se halla profusamente surcado por vías romanas, caminos reales y cañadas ganaderas que, como ocurre con frecuencia, en numerosas ocasiones se superponen. En líneas generales, la red de caminos y cañadas se abre en forma de abanico a partir del Puerto de San Esteban de Sierra Morena hacia distintas direcciones de la Meseta y Levante.

En épocas de tracción animal, con el puerto de Cartagena como el más importante, con la riqueza argentífera de la zona y comercio predominante con el Mediterráneo, este paso natural - de menor dificultad topográfica, en longitud y en pendiente, que el de Despeñaperros – desempeñó durante muchos años papel primordial en la historia y comercio de España; siendo Granada la tercera población de España hasta el siglo XVI y este paso obligado desde Castilla y Levante a la misma, fue, hasta el descubrimiento de América y traslado del comercio a los puertos atlánticos, el paso más importante de Sierra Morena.

El trazado de los caminos por el Campo de Montiel se realizó en terrenos resistentes, seguros, ni inundables ni encharcables. El trazado desde Andalucía trataba de evitar el valle del Guadalmena (que sería un magnífico paso natural), por ser muy inundable (recordemos que, según las Relaciones del Felipe II, el río se llevaba en sus crecidas los puentes). Los caminos se desarrollan sobre todo en la zona Sur.

Por supuesto, el sistema de poblamiento del Campo de Montiel estaba también determinado por el entramado viario supralocal. De hecho, Montiel y Alhambra, dos de los núcleos más importantes desde la Edad Media, se encuentran situados en las vías romanas que cruzaban el Campo de Montiel. La mayor densidad de núcleos en la zona sur de la comarca se deriva de la mayor densidad de antiguos caminos. Hervás, en 1890 señala que: « No lejos de donde se fundó en el siglo XV el pueblo de Torrenueva estaba la mansión del Ad Turres del camino que desde Cádiz se dirigía a Roma, la que según nos indica Tito Livio estaba rodeada de una serie de torres o fuertes colocados a lo largo del camino romano, para alivio y refugio de caminantes, así como para librarlos de las acometidas de los salteadores».

Corchado Soriano (1971) reconoce la importante función de paso de nuestra comarca con este párrafo:" El nudo de comunicaciones antiguas que forma el Campo de Montiel, con ramales hacia Andalucía, Campos de Calatrava y San Juan, Uclés y Cuenca, y el Levante y Sudeste, hizo que, indudablemente, la resistencia musulmana se aferrara a él y no pudo ser desalojada hasta que, desbordada por ambos lados, su permanencia les fue insostenible, pero su apego a esta región y el valor que le concedían, se demuestra evidentemente con ser el único punto de la meseta donde los musulmanes volvieron a poner el pie mucho después de la Reconquista". Se trata de una red de comunicaciones que, en palabras del mismo autor, estuvo vigente hasta bien entrado el siglo XVII.

Respecto a la caminería de origen romano, los expertos localizan prácticamente sin discusión en el Campo de Montiel, o en sus inmediaciones, algunos importantes nudos de comunicación como Mentesa (Villanueva de la Fuente), Mariana (Puebla del Príncipe), Libisosa (Lezuza), Caput Fluminis Anae y Laminio (estas últimas sin ubicación concreta reconocida).

La Vía Augusta, por supuesto, constituye el eje fundamental de caminería romana en el Campo de Montiel. Atravesando la comarca de sur a norte, entra en ella por el citado paso de San Esteban. Ha cambiado de nombre a lo largo de la historia; es el camino de Hércules o vía Heráclea; camino de Aníbal, y después de los arreglos del mismo en época romana, vía Augusta, llamado más tarde por los musulmanes camino de los arrecifes, es decir, camino empedrado. Hoy en la zona se le conoce como Camino Real, y en el M.T.N. se puede encontrar como camino o vereda de los Serranos, también llamado Cañada Real de Andalucía, pues como casi la mayoría, también hacía de vía pecuaria, siendo usado hasta la desaparición de las trashumancia (figura nº 1). En las ediciones más antiguas del M.T.N. (1888) figura como vía de Aníbal entre las Aldeas de Montizón y Puebla del Príncipe; y como Vía Romana entre Villanueva de la Fuente y Viveros. Las citas históricas de este camino son muy numerosas y sobradamente conocidas. Sillières (1990, pg. 490) señala que, según los itinerarios antiguos, una sola vía – ésta - atravesaría Sierra Morena a partir de Cástulo, la gran ruta que llevaba del Valle del Guadalquivir a Levante por Libisosa y Saetabis (Játiva).

Otras vías romanas de más que probable trazado por el Campo de Montiel serían la 29 y 30. La primera de ellas es situada por algunos autores en el sur del Campo de Montiel. En nuestra hipótesis, esta vía 29, según los itinerarios de Antonino, partía del Campo Laminitano hasta Mérida por Sisapo (La Bienvenida) en el valle de Alcudia, y en la actualidad se correspondería con la actual carretera de Badajoz a Ciudad Real, prolongándose hasta Cartagena por la actual carretera de Ciudad Real a Murcia, y que se cruza perpendicularmente con la Vía Augusta en Villanueva de la Fuente. Se puede rastrear esta vía 29, en los tramos no invadidos por la modernidad, apareciendo en los mapas todavía como Camino Real de la Plata, otra vez por Almodóvar del Campo; su nombre ya nos dice que posiblemente sería por donde se embarcaba en Cartagena, a Cartago primero y a Roma después, la plata del Valle de Alcudia como mina Diógenes, o su lana a Génova a través del puerto de Alicante, apareciendo un desdoblamiento en Cañamares (en el Campo de Montiel) como camino de los Alejandrinos, o Alicantinos, nombres con los que todavía se encuentra en el mapa topográfico.

Según los itinerarios de Antonino, de la vía Augusta partiría también, a la altura de Mentesa, la vía 30, que uniría ésta con Toledo por Cañamares, Lagunas de Ruidera, Argamasilla de Alba, Consuegra y Toledo. Esta vía, por el ramal citado, o por otro más meridional para evitar lo accidentado de las lagunas de Ruidera, ha sido usada, hasta la generalización del transporte motorizado, por los carruajes que transportaban la madera de la sierra de Alcaraz a la Mancha y Toledo. Puede ser reconocida en la hoja 787 del M.T.N. como Camino de Andandumbá, aunque por otros lados y en la misma zona, se denomine Alandumbá o Alamdumbar, que según el hispanista argelino Ahmed Abi-Ayad, significa camino donde Dios soluciona todo, que, como nombre árabe, referiría a Alá. Se trata de un camino muy poco estudiado, del que apenas hemos encontrado referencias y que merece una posterior investigación.

Esta red viaria romana, complementada por los caminos reales que posteriormente se trazan en la zona, proporciona al Campo de Montiel un cierto auge. Así, varios de los municipios que jalonan estos caminos - como Villamanrique o Puebla del Príncipe- son descritos en las Relaciones Topográficas de Felipe II como «muy pasajeros». La siguiente cita de las Relaciones de Albaladejo ilustra esta afirmación: «...por bajo del, dos tiros de ballesta, pasa un camino, que le dicen Camino Real, y por él pasan muchas gentes, y arrieros que van a la Andalucía e bienen del Andalucía y van a La Mancha e al reyno de Valencia...». Sin embargo, la comarca entra en declive como zona de paso tras la apertura del Puerto de Despeñaperros. Muchos de los caminos quedan en desuso y sólo su función como vías pecuarias permite su conservación.

 

3.-EL CAMINO REAL DE LA PLATA DEL CAMPO DE MONTIEL Y LA RED DE ITINERARIOS REGIONALES

 

Antes de realizar una descripción detallada del trazado de este camino en nuestra comarca, procederemos a situarlo en un contexto más amplio; en primer lugar, tratando de enmarcarlo en la red viaria establecida sobre la submeseta sur y Andalucía; y en segundo, buscando una función que justifique la existencia del camino y su trazado.

Según nuestra primera hipótesis, el trazado del Camino Real de la Plata podría coincidir con la denominada vía 29, que unía Mérida y Cartagena, por el que cartagineses y romanos transportaban los minerales abundantes en Sierra Morena, principalmente plomo, plata y mercurio a sus respectivas metrópolis, transporte que se hacía en carretas con la escolta correspondiente. De esta función podría el camino haber tomado su nombre, de la plata en algunos tramos y de las carretas en otros. Todo este camino estaría jalonado por un conjunto de castillos o fortificaciones que protegerían dichos envíos. El trazado propuesto por nosotros no coincide, sin embargo, con el que propone Carrasco (1987), quien considera que la 29 constituía una de las vías que unía Emérita con Caesar – Augusta y que, en el Campo de Montiel, tendría un trazado que uniría Ad Turres (Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes), Mariana (inmediaciones de Puebla del Príncipe) y Laminio (como se sabe, sin ubicación consensuada, posiblemente en las Lagunas de Ruidera o Alhambra). Sillières (1990) también describe una vía transversal, que unía Mariana y Emérita, y que constituiría el tronco central de la ruta que une el Mediterráneo con el Atlántico por el sur de la Meseta; el autor reconoce que no hay apenas vestigios de la misma y sus estaciones han dado lugar a controversias

En una segunda hipótesis, quizás más plausible, nuestro camino coincidiría con el denominado por Corchado Soriano (1969) como Vía transversal de Mérida al Puerto de Almansa. El camino discurre por Mérida, Capilla, Chillón, Gargantiel, Almadén, Abenójar, Cabezarados, Caracuel, Granátula, Añavate (hoy Cortijo de la Caridad), Moral de Calatrava, Baños del Peral, La Solana, Fuenllana, Montiel, Villanueva de la Fuente, haciéndole subir por la Vía Augusta hasta Chinchilla y luego al Puerto de Almansa; desde allí conectaría con Cartagena.

Se trata de un camino con una casi perfecta trayectoria Oeste – Este un poco al sur del paralelo 39º, algunos de cuyos sectores han sido confirmados por Saavedra, Coello, Blázquez y Hubner. Se han identificado restos arqueológicos como fortificaciones y restos de obras públicas, como puentes y empedrados (Corchado Soriano, 1969).

Figura nº 1.- sector de la Vía Augusta en las inmediaciones de Villanueva de la Fuente. Actual Vereda de los Serranos (vía ganadera)

Situar nuestro camino en un contexto más general supone también establecer hipótesis sobre su función. La denominación de Camino de la Plata permite realizar elucubraciones sobres una hipotética relación entre su nombre y su función. Como se sabe, son bastante los caminos y vías de la Plata en nuestra caminería antigua. Es también bastante comúnmente aceptada la tesis de que el término plata aplicado a las vías romanas provenía del árabe balath, que significaba empedrado (Sillières, 1990, págs. 220-221, Uriol Salcedo, 1990, pág. 29). Sin embargo, sabemos que nuestro camino, trazado sobre un sustrato rocoso, no necesitaba ser acondicionado. Este hecho, y el trazado general de la ruta en la que se inserta, nos permite relacionar su denominación con la necesidad de abrir los pasos de Sierra Morena haciendo viables las comunicaciones con la Cartaginense meridional para sacar los productos minerales, entre ellos la plata, hacia Cartagena. Este camino, como ya antes apuntábamos, sería una de las posibles rutas por las que cartagineses y romanos transportaban los minerales a sus respectivas metrópolis. Gimeno Pascual (1982) señala la importancia de los caminos que llegan hasta Cartago Nova, ciudad portuaria cuyo peso crece enormemente con la producción de esparto, de salazones y la salida de materia prima procedente de las minas de Castulo, lo que justificaría la apertura de nuevas vías de acceso en sentido Oeste – Este.

Figura nº 2.- Escudo de Alcaraz

Precisamente una conexión eficiente con Cartagena justificaría la hipótesis, que establecemos aquí, según la que de esta vía transversal Mérida – Puerto de Almansa podría derivarse un ramal que condujera al llamado "Camino de los Cartagineses".

Este camino ha sido descrito con detalle por Corchado Soriano (1963, 1969) y también aparece citado por Jiménez Cobo (1993) y Gonzalo Arias (1987). Este último no le da esa denominación, sino que la señala como una posible "vía nueva", indicada por Madoz, que, con un trazado equivalente al que le da Corchado, iría a incidir en Hellín con la Vía del Esparto, directa a Cartagena.

Figura nº 3 - Casa del Capitán. Posible venta en la vía de la Plata (con tal nombre aparece en los Mapas Topográficos), antiguo camino entre Mérida y Cartagena. Se accede desde la carretera de La Solana a Villanueva de los Infantes

Corchado traza el Camino de los Cartagineses como una desviación de la Vía Augusta desde Santiesteban del Puerto a Riopar, ambos en la provincia de Jaén, que pasaría por la Puerta de Segura, Villaverde del Guadalimar, Riopar, Ayna, Hellín y Cartagena. Corchado reconoce que es un camino todavía poco estudiado y que su nombre recoge una tradición local, citada por Sebastián de Miñano en su Diccionario Geográfico y Estadístico, elaborado en torno a los años veinte del siglo XIX.

Una conexión entre la vía transversal, a la altura de Villanueva de la Fuente, y este camino de los cartagineses parece justificable, por la proximidad de ambos (apenas unos quince kilómetros). La existencia de restos arqueológicos interesantes en el llamado Camino de Alcaraz, así como el hecho de que Corchado se refiera a este mismo camino cuando habla de la transversal Mérida – Almansa, nos permiten apoyar nuestra hipótesis.

Figura nº 4.- Montiel. Castillos de La Estrella y San Polo (al fondo).

Este desvío o conexión permitía realizar un trayecto directo hasta Cartagena sin llegar a Chinchilla y ha sido utilizado hasta nuestros días por las carretas que transportaban las maderas de Alcaraz a toda la Mancha. Ya en las Relaciones Topográficas dicen muchos pueblos surtirse de la misma por ser deficitarios en maderas de construcción, y así hemos visto que ocurría hasta la generalización de tracción motorizada. Este hecho haría del Camino de Alacaraz una ruta importante y frecuentada (mapa nº 2).

Consideramos que el mineral de Castulo se llevaba a Cartagena por el citado Camino de los Cartagineses cuando el río Guadalmena o Guadalimar lo permitían, pues está documentada la construcción de varios puentes sobre estos ríos, puentes que las crecidas arrastraban. Suponemos, entonces, que en épocas de lluvias dicho transporte se haría por la Vía Augusta hasta Villanueva de la Fuente por ser terreno mucho más firme y favorable para el transporte rodado.

Existen referencias históricas a este camino. Así, Melgares Guerrero (1989) nos describe el viaje que hacían los limosneros carmelitas en el siglo XVIII, desde Caravaca de Murcia a Villanueva de los Infantes en Ciudad Real con el siguiente itinerario: Moratalla, Las Murtas, Socovos, Elche de la Sierra, Fuente Higuera, Riopar, Vianos, Alcaraz, Villanueva de la Fuente, Villahermosa, Villanueva de los Infantes.

Por último, hay un dato que nos permite suponer a Alcaraz como importante nudo de caminos. En el escudo de la población aparecen (figura nº 2) dos llaves atadas con una cadena y la inscripción "Clavis Hispaniae et caput totuis Estrematurae", titulándose llave de España por estar en los itinerarios entre Levante y Andalucía y entre la Mancha y Murcia. Pascual Madoz (1850), en su diccionario geográfico y estadístico, nos recuerda ese importante papel caminero de Alcaraz.

Mapa nº 1 - Ubicación de la comarca del Campo de Montiel en Castilla-La Mancha.

 

4.- DESCRIPCIÓN DEL CAMINO A SU PASO POR EL CAMPO DE MONTIEL

 

Ciñéndonos al paso de esta vía transversal por el Campo de Montiel (mapa nº 3), entraría en el mismo desde el Oeste, desde Moral de Calatrava por el Camino de las Carretas, por el Puerto de Aberturas, hoy usado por la Nacional IV, llegando a Villanueva de los Infantes bien por el Puerto de Vallehermoso, como establece Corchado, y que podría tener problemas en invierno, o por San Carlos del Valle. Establecemos esta última hipótesis debido a que la continuación del Camino Real de la Plata aparece en el M.T.N. con el nombre de Camino del Cristo, en alusión al poblado de Cristo del Valle, nombre con el que se conocía a San Carlos del Valle con anterioridad a que Carlos III lo repoblara y agrandara.

Continuando en dirección Este, y en el cruce del Camino Real de la Plata con el llamado Camino de Carros, es decir carretera de Andalucía, existe un cortijo hoy llamado Casa del Capitán, con todas las trazas de haber sido una venta, posiblemente aquélla en la que Cervantes sitúa el manteo de Sancho Panza (figura nº 3). El camino cruza la población de Villanueva de los Infantes en dirección a Montiel. Antes de llegar a este núcleo se cruza con el probable Camino de los Berones, camino de Cuenca a Granada muy citado en las Relaciones Topográficas de Felipe II. Este último camino lleva dirección Norte - Sur, llegando al despoblado de Torres a través de un puente sobre el río Jabalón, posiblemente romano.

Saliendo de Montiel, donde discurre a los pies del renombrado Castillo de la Estrella (figura nº 4), nuestro camino adopta el nombre de Camino de la Cuesta de Alcaraz. Corchado Soriano cita en este sector la existencia de tramos empedrados, tramos que recuerdan los lugareños y hoy han debido desaparecer bajo arreglos modernos. El camino se inserta en la Vía Augusta unos tres kilómetros antes de llegar a Villanueva de la Fuente.

Como hemos adelantado, desde ese punto se podría seguir hacia Cartagena por el antiguo camino de Villanueva a Alcaraz, pasando por la Torre de Gorgogí, que data al menos del siglo XIII. Dicho camino transcurre paralelo a la actual carretera de Montiel a Villanueva de la Fuente y, actualmente, al oleoducto de Cartagena a Puertollano, usando también el paso de la Sierra de Villanueva por el mismo sitio que la carretera de Ciudad Real a Murcia. Por este antiguo camino se ha trazado hoy una nueva carretera de Villanueva a Alcaraz.

El camino tenía, por las frecuentes avenidas del río Guadalmena, otros atajos más hacia el norte, cerca del nacimiento del mismo, con lo que se disminuía el riesgo. Parece que existía otro ramal por la Venta del Vecino, hoy todavía en pie, y otro más al norte, por Viveros, que eludía totalmente el riesgo de las avenidas, pero tenía un trazado más largo.

Desde Alcaraz, el camino enlazaría sin mayores problemas con el Camino de los Cartagineses, alcanzando el puerto mediterráneo de forma directa.

5.- CONCLUSIONES

 

Según nuestra hipótesis el denominado Camino de la Plata reconocido en el M.T.N., hoja 813, edición de 1953, podría corresponder a un sector de la vía transversal Mérida – Puerto de Almansa reconocido por Corchado Soriano. El hecho es corroborado por la coincidencia de trazado de uno y otro en el sector del Campo de Montiel, y también por la existencia de algunos puentes y fortificaciones a lo largo del recorrido al menos de interés. Formaría parte, pues, de una de las vías necesarias para el transporte de minerales desde el Oeste (Sisapo) y Sierra Morena hacia Cartagena.

Proponemos la posibilidad de que existiera un ramal que se desviaría de este Camino Transversal que, cruzando por Alcaraz, alcanzara el Camino de los Cartagineses. La importancia de la ciudad de Alcaraz como nodo de caminos, reflejada en su escudo y citada por Madoz, merece una posterior investigación de esta posible conexión.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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NOTAS

1 En el texto del Don Quijote, las citas expresas relativas al Campo de Montiel son las siguientes:

Prólogo, Parte I: "Don Quijote de la Mancha, de quien es opinión, por todos los habitantes del distrito del Campo de Montiel, que fue el más casto enamorado y más valiente caballero que muchos años a esta parte se vio en aquellos contornos".

Capítulo I, Parte I: "Y comenzó a caminar por el antiguo y conocido Campo de Montiel y era verdad que por él caminaba".

Capítulo VII, Parte I:" Acertó Don Quijote a tomar la misma derrota y camino que él había tomado en su primer viaje, que fue por el Campo de Montiel".

Capítulo LII, Parte I:" Pisó por ella el uno y otro lado de la gran sierra Negra y el famoso Campo de Montiel, hasta el herboso llano de Aranjuez".

Capítulo VIII, Parte II:" Y pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los Campos de Montiel".