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José Joaquín Muñoz Villarreal Samuel Ruiz Carmona ESTUDIO ARQUEOLÓGICO DE LA CALZADA ROMANA QUE COMUNICA LOS MUNICIPIOS DE BELVIS DE LA JARA Y AZUTAN (TOLEDO) Actas del I Congreso Internacional de Caminería Hispánica. Tomo I, pp. 79-88 1. INTRODUCCIÓN GEOGRÁFICA La vía objeto de este estudio que comunica los municipios de Belvis de la Jara, Aldeanueva de Barbarroya y Azután pasando por las proximidades de Puente del Arzobispo, se encuentra localizada en la zona occidental de la provincia de Toledo, dentro de la conocida comarca de la Jara, al sur del río Tajo (I.G.N. Hoja topográfica 654). Se corresponde, por lo tanto, con la llamada Jara Baja, territorio de menor altitud en comparación con la zona más próxima a los Montes de Toledo. La morfología es típica de "berrocal" con afloramientos graníticos como consecuencia del desmantelamiento progresivo de pizarras (1). El resultado de este fenómeno es un suelo relativamente rocoso, poco apto para el cultivo, excepto en la zona más próxima al Tajo, y con un alto contenido de acidez. Contrasta claramente con la fértil vega que se extiende al Norte del río cuyo exponente más significativo son las tierras cultivadas próximas al Bercial dentro del término municipal de Alcolea del Tajo. La vegetación propia de este entorno natural está representada por el característico monte bajo con abundancia de jaras, retamas y otras plantas arbustíferas 2. ANTECEDENTES BIBLIOGRÁFICOS La ausencia de información sobre esta vía en las fuentes clásicas (Itinerario de Antonino, Anónimo de Rávena, etc.) nos obliga a referirnos casi directamente a la bibliografía contemporánea que se ha adentrado de alguna manera en la investigación de la calzada en cuestión. No obstante conviene indicar que el itinerario número 25 de Antonino señala una comunicación entre los enclaves de Augustobriga, (posiblemente Talavera la vieja) y Toletum, faltando entre ambas Caesarobriga, por un error en la copia como ya había apuntado Gonzalo Arias(2), y que la vía que describiremos más adelante podría tener alguna relación con la ruta antoniana. Los restos arqueológicos de origen romano hallados en el territorio señalado nos indican que la zona conoció con toda seguridad un poblamiento antiguo. Así podemos citar las inscripciones encontradas en los términos de Navalmoralejo, El Bercial (lugar perteneciente a Alcolea del Tajo, y Azután (3). Más concretamente se puede señalar la existencia de un posible asentamiento militar en el término de Belvís de la Jara, conocido como Castellum Ciselli, si bien sobre la localización de esta fortaleza, supuestamente en la finca de las Canturias, se han esbozado diversas interpretaciones (4). En cuanto a las referencias bibliográficas de investigadores que han estudiado esta vía hemos de remontarnos a fines del siglo XIX, momento en el que Francisco Coello realiza unas interesantes propuestas sobre las comunicaciones existentes entre Emérita Augusta y Toletum (5), señalando siete itinerarios de enlace entre ambas urbes. En el segundo de estos propone la siguiente ruta: desde Mérida hasta Trujillo y desde aquí continuaría hacia Talavera la Vieja. En este punto ofrece de nuevo dos posibilidades, siendo la segunda la que más nos interesa: por Calzada de Oropesa o si no continuar por Valdelacasa para llegar a Puente del Arzobispo-Las Herencias-Talavera de la Reina, siguiendo la orilla Sur del río Tajo y desde éste último punto a Toledo. Dentro ya del siglo XX Blázquez y Jiménez también trata de encuadrar esta calzada dentro de un esquema viario entre Mérida y Toledo. Para ello afirma que la vía en cuestión no partía de la misma Emérita Augusta sino de Rusticiana, para así hacer cuadrar las distancias citadas en el Itinerario de Antonino. Presenta dos hipótesis: - llegando a la venta Bazagana pasaría por Toril, Casatejada, Navalmoral, ruinas de San Gregorio, Puebla de Naciados (según un tramo empedrado prospectado) continuando por El Torrico, Puente del Arzobispo, Azután hasta la Ciudad de Vascos cruzando el río Huso por un puente pétreo siguiendo en dirección Este hacia Aldeanueva de Barbarroya; - la segunda, algo menos factible, llegaría hasta Villacañas, Bohonal, Talavera la Vieja, Puente del Conde, Berrocalejo, Valdeverdeja, Puente del Arzobispo y ciudad de Vascos. Continua para llegar finalmente a Toledo por Nuestra Señora de Melque y el castillo de Montalbán. Avanzando en el tiempo las referencias a la calzada se hacen más minuciosas y concretas. Así por ejemplo Jiménez de Gregorio en 1950 señala la existencia de un camino procedente de El Torrico y que cruzaría el Tajo por el llamado "vado de Azután"~ pasando por la población del mismo nombre. Salva en dirección Este el río Huso apartándose por el Norte de la ciudad de Vascos y llegando a Aldeanueva de Barbarroya. Continuaba, según este interpretación, por el despoblado de Corralrrubio, pasaba el arroyo Tamujoso (término de Belvís de la Jara) y proseguía por las tierras de labor de El Carpio y la dehesa de Castellanos (6). Siguiendo esta línea argumentativa y en íntima relación con los diversos esquemas viarios propuestos hasta el momento, hemos de destacar la importancia que adquiere desde el punto de vista de las comunicaciones romanas, el entorno territorial de Las Herencias. En este sentido Moreno Arrastio, siguiendo a Montero Vitores, propone que la vía que procedería de Augustobriga (posiblemente Talavera la Vieja) continuando por Puente del Arzobispo, Azután, Aldeanueva de Barbarroya, Belvis de la Jara, Alcaudete de la Jara y desde este punto, sin que se le pueda seguir el rastro, hasta Toledo (7). La tesis realizada por Miguel de la Vega Jimeno aporta nuevos e interesantes datos (8). Según sus investigaciones partiendo, de nuevo, de Augustobriga continuaba por las proximidades del Cerro de Peñaflor para, a continuación penetrar dentro del término de Valdeverdeja. Desde este punto se presentan dos alternativas: - atravesar al Sur de El Torrico siguiendo por el de Alcolea del Tajo cruzando el río por el antiguo puente romano (?) para, posteriormente, dirigirse a Azután subiendo por la orilla izquierda del río Tajo; - o bien continuando por el margen derecho del río Tajo una vez sobrepasada la actual ubicación de Puente del Arzobispo, cruzar el río por el llamado Vado de Azután para acercarse finalmente a esta población (9). Más tarde la vía cruza el Huso continuando sin mayores alteraciones hasta Aldeanueva de Barbarroya, gracias a la claridad con que puede observar su empedrado. Desde aquí se tomaría el antiguo Camino de Aldeanueva a Talavera, tras salvar el arroyo de Barbarroya y antes de llegar al arroyo Tamujoso, según el autor se aprecian también restos de empedrado, continuando hacia la finca de El Carpio para adentrarse en la antigua dehesa de Castellanos hasta las Canturias (Castellum Ciselli) entrando más adelante en el término de Las Herencias y de aquí a Talavera.
3. DESCRIPCIÓN DE LA VÍA La prospección realizada a lo largo del antiguo camino que une las poblaciones de Azután y Aldeanueva de Barbarroya ha dado como resultado la identificación sobre el terreno de parte de la vía estudiada por los autores antes citados. En la zona situada al Oeste del río Huso hasta Puente del Arzobispo no hemos localizado restos arqueológicos de empedrado o camino antiguo. Las alteraciones viarias medievales, la aplicación de la Concentración Parcelaria y la explotación agrícola de la margen izquierda del Tajo (sobre todo en las proximidades de Azután, no ofrecen garantías que se haya conservado un trazado de estas características, en caso de haber existido. El panorama cambia al Este del río Huso y en dirección a Aldeanueva de Barbarroya. Rápidamente se localiza en frente del Salto de Azután un tramo continuado de calzada que desde la cota 360 m asciende en un primer tramo hasta la cota 440 m, con una longitud de 615,5 m. En ambos lados de la caja se levantan sendos bloques de granito dispuestos horizontalmente que se corresponden con los bordillos de la misma. La calzada cruza la carretera local 44 que une las poblaciones de Azután y Aldeanueva en dos ocasiones, al borde del primer corte se observa un ramal o bifurcación que se abre hacia el Sur (en dirección a la ciudad de Vascos). A partir de la mencionada cota 440 m sigue su ascensión si bien el empedrado pierde continuidad apareciendo tan sólo en tramos intermitentes. Curiosamente en los tramos donde no se puede apreciar empedrado se observa la realización de cercados hechos con piedras, por lo general de un solo bloque, hincadas verticalmente y con la caras relativamente planas (10). De este modo llegamos a otro cruce (el tercero) con la carretera local 44, a la altura del kilómetro 10,100. La vía romana pierde aquí su rastro, pero es posible continuar su trazado por el margen izquierdo de la carretera, gracias al análisis de la fotografía aérea. Hasta este punto la longitud de la calzada recorrida alcanza los 4.044 m. Como hemos señalado su itinerario se pierde momentáneamente unos 300 m. sobre el terreno. Posteriormente es posible identificarlo de nuevo hasta el cuarto cruce con la carretera (kilómetro 8,800). En este caso el sector medido alcanza los 952,2 m. A medida que nos acercamos a Aldeanueva de Barbarroya los tramos empedrados de la calzada son cada vez más intermitentes llegando a su total desaparición en las proximidades de la población, de tal modo que la calzada se convierte totalmente en un camino terrero sin visos de su pasado romano. Entre Aldeanueva de Barbarroya y Belvís de la Jara la acción antrópica sobre el paisaje de la zona y en consecuencia sobre el suelo, ha sido ciertamente activa puesto que han aparecido nuevos caminos, nuevos plantíos y por lo tanto una nueva concepción del espacio rural. De esta manera la prospección practicada sobre el terreno ha sido infructuosa puesto que no se han podido localizar los tramos de calzada señalados por los autores citados en las anteriores referencias bibliográficas. No obstante este hecho tiene su contrapartida en la localización de una basa a unos 300 m al Suroeste de la Ermita de Barbarroya, en el llamado Manantial del Moro (11), La pieza en cuestión es de grandes dimensiones con decoración en relieve de hojas de acanto y moldura circular con pivote metálico en donde se asentaría la columna. Sin duda estaría adosada a un muro o pilar pues una de las caras es totalmente plana. Actualmente tiene una función bien distinta a la que se planteó en su origen ya que actualmente se utiliza como tapadera de un abrevadero. No cabe duda de su relación con la antigua ermita datada en el siglo XIII, que probablemente se levantó en el lugar ocupado por una construcción anterior. 3.1 Características constructivas de la calzada. El material empleado para la construcción de la calzada fue piedras de granito, por lo general sin desbastar, para el interior de la caja, y algunos bloques bien trabajados, principalmente en los bordillos. El módulo varía considerablemente aunque se puede apreciar una significativa diferencia en el tamaño de los bloques. En efecto, mientras que la summa crusta se encuentra pavimentada con piedras pequeñas y medianas, en los laterales o bordillos se emplean grandes bloques monolíticos con características casi ciclópeas (más de metro y medio de longitud pudiendo alcanzar en algunos casos un metro de ancho) [véase dibujo núm. III]. Por otra parte es significativo advertir que en primer lugar en el pavimento se colocaban la piedras más grandes mientras que las pequeñas tenían función de cuna y se colocaban más tarde. Otra característica importante del trazado de la calzada es la realización de escalones a modo de calzos en los tramos con mayor pendiente. Estos escalones aparte de servir de sujeción al nivel superior del empedrado ayudan a salvar el desnivel de la rampa por lo que su número y proximidad aumentan cuanto mayor es la inclinación del terreno. Se han localizado casi una treintena de estos escalones, ubicados en mayor número en la zona mas próxima al Huso, esto es, en la que hay una mayor diferencia de altura, pudiendo llegar a una escasa separación entre los mismos (menos de 2 m.)(12). Observando con minuciosidad la disposición de los bloques que integran tanto el bordillo como la caja nos planteamos si sería posible determinar la dirección en que fue construida la calzada. La disposición tanto del pavimento como de los bordillos indican una construcción, en todos los tramos, desde las cotas menores a las mayores, es decir, en un sentido ascendente, ya que las piedras de niveles superiores montan o se apoyan en sus inmediatas inferiores. De tal modo que cuando se presentan dos planos en sentido convergente siempre se empieza la construcción desde sus respectivas bases para coincidir y terminar la obra en la cumbre o punto mas alto. Estos detalles constructivos nos indican una planificación del trabajo a realizar, y una división en sectores de la obra, por lo que no es correcto suponer una dirección determinada en su ejecución sino que esta viene impuesta por la disposición del terreno. En cuanto a la anchura de la calzada es variable dependiendo de la rectitud del trazado. En las curvas el ancho se amplia considerablemente llegando hasta los 8,80 m. en uno de sus virajes. Sin embargo cuando la calzada se dirige en línea recta a su destino, la anchura disminuye considerablemente hasta 2,80 m. siendo esta el ancho mínimo constatado en todo el recorrido de la calzada [véase dibujo II.2]. El ancho medio de todos los tramos es de 4,56 m. Por otro lado no se aprecia ningún tipo de construcción en la vía relacionada con la evacuación de aguas: no hay canalizaciones de desagüe. Ni el centro de la caja está abombada para el desalojo, ni se advierte la intencionalidad de abrir zanjas o cunetas en los laterales de los bordillos. 3.2 Estructura interna de la calzada. Es preciso destacar el hecho que comentábamos al principio de la comunicación sobre la naturaleza del subsuelo en el que se asienta la calzada. La dureza del mismo y los constantes afloramientos a la superficie de la roca madre hacen innecesaria una profunda cimentación, de tal manera que las clásicas capas que estructuran las calzadas romanas (gremium, statumen, rudus, nucleus y summa crusta) no tienen por qué repetirse de manera sistemática en este caso. A falta de un apropiado sondeo del la estructura interna de la calzada, en los puntos donde se han producido cortes naturales de la misma hemos podido identificar tres capas sucesivas: - un nivel de piedras utilizado como base de las estructura; - sobre éste una fina capa de arena con piedras más menudas; - superpuesta a ambas, el pavimento de la calzada, compuesto por piedras de distinto tamaño. Por lo que respecta al pavimento, las piedras no presentan una superficie plana que permita ensamblaje entre sus aristas sino que sus caras son curvas. La homogeneización del suelo se conseguiría mediante un nivel de tierra que rellenaba los espacios intermedios entre piedras. Todavía se conserva un tramo en donde se aprecia la función niveladora de esta capa de tierra consiguiendo una superficie totalmente plana. La adaptación al terreno es constante y se emplea cada característica del mismo en beneficio del trazado a seguir. Así se ha constatado el aprovechamiento de los afloramientos rocosos en superficie, tallando sus caras, hasta el punto de marcar las rodaduras en los lugares por donde debían pasar las ruedas de los carros. 4. INTERPRETACIONES Y CONCLUSIONES Tal vez la primera pregunta a contestar sea )a qué motivación corresponde la construcción de la vía que venimos estudiando?. Cuanto más nos adentra en dar respuesta a esta pregunta más convencidos estamos que la solución al problema no hay que buscarla en una causa o motivación única, sino en un conjunto de factores, diversos en su origen pero complementarios entre sí. De este modo podemos presentar tres causas principales para la construcción de la calzada: militar, económica y propiamente viaria. Por lo que se refiere a su sentido militar hemos de recordar la cercanía de Castellum Ciselli, fortificación supuestamente ubicada en la finca de las Canturias. Las necesidades logísticas que requiere todo enclave militar (rápidos accesos para avituallamiento y movimiento de tropas) hacen imprescindible la creación de una infraestructura viaria que asegure el éxito de estas necesidades. De todos es conocida la tradicional adscripción del ejército a la construcción de calzadas y por lo tanto esta es una de las motivaciones con mayor peso que expliquen el origen de la vía en cuestión. Hasta ahora muy pocos investigadores han tenido en cuenta las informaciones aportadas por Estrabón (III,2,3) y Plinio (Nh. XXXIII, 66-67) que hablan de la riqueza aurífera de las tierras próximas al Tajo. A estos datos hemos de añadir de forma más concreta el reciente estudio realizado por Montero, Rodríguez y Rojas sobre la metalurgia en la provincia de Toledo (13). Estos autores han señalado la presencia de minas de oro al Sur de la Nava de Ricomalillo y al borde del río Huso. Asimismo se registran indicios de una posible explotación en la ladera Norte de la Sierra de la Estrella. Todas estas informaciones indican la existencia de una posible actividad minera al Sur de la vía y por lo tanto se desprende su utilización para transportar el mineral extraído al otro lado del río Tajo. He aquí por lo tanto la posible interpretación y utilización económica de la vía, a lo que debemos unir la alternancia de la ganadería (propia de los Montes de Toledo) con la actividad agrícola (ubicada en la fértil vega del Tajo, al Norte del río). Sólo nos queda señalar la correspondencia de la calzada dentro de un esquema general viario. Muñoz Jiménez destaca las posibilidades de comunicación que ofrece la Jara baja como corredor natural entre las vegas del Guadiana y la cuenca del Tajo, donde se da la menor distancia en línea recta entre los dos cursos fluviales (es decir, entre los embalses de Azután y Cíjara)(14). Por otra parte es muy posible la concepción de vías paralelas al río Tajo a ambos lados de su curso. Este esquema se completa con las noticias sobre puentes que atravesando el río pondrían en contacto unas con otras. La localización de los puentes romanos en la zona estudiada se complica enormemente con la existencia del Salto de Azután, construcción hidráulica de finales de los año 60, que anegó y cubrió los restos de obra romana conservados hasta el momento. No obstante antes de que esto sucediera Jiménez de Gregorio pudo documentar y describir algunos de estos restos (15). Creemos que debieron existir varios puentes: uno para cruzar el río Huso en dirección Noroeste y dos más sobre el Tajo (uno en las cercanías del actual Salto de Azután y otro en el sitio conocido como Puente Pinos). Las peculiares características de la calzada (ausencia de pavimentación plana, inexistencia de miliarios y carencia de un sistema de evacuación de aguas) apuntan a una preeminencia de su funcionalidad sobre el aspecto monumental o políticamente propagandístico. Esto no implica necesariamente un carácter de vía secundaria, que efectivamente lo es, sino que señala con mayor incidencia una construcción de carácter provincial, en donde la intervención estatal se aminoriza de forma considerable. Sería erróneo pasar por alto la utilización de esta vía durante los siglos posteriores, principalmente en relación con la fundación hacia el siglo X de la ciudad hispano-musulmana de Vascos. Es indudable que durante el período en que se mantuvo poblado este enclave la antigua vía romana tuvo un uso continuado. Valverde Madrid, indicó en su momento, su utilización en el interior militar de Almanzor, denominándolo Camino de los nafsos o Vascos (16). Posiblemente durante el período musulmán, fuera reparada la antigua construcción romana sin que hasta el momento esta hipótesis se haya visto confirmada. No obstante el hecho es bastante lógico si pensamos que tuvo un mayor uso que en época romana. En época bajo medieval pasó a denominarse Camino viejo de Aldeanueva de Barbarroya demostrando de este modo la vigencia de su funcionalidad entre los siglos XIV y XV. Su relevo lo ha tomado la carretera local 44, pero aún podemos encontrar a algunos pastores de las poblaciones del entorno que lo utilizan para trasladar los rebaños que conducen.
NOTAS (1) MUÑOZ JIMÉNEZ, J.: "La Jara": Guía de los espacios naturales de Castilla-La Mancha, pág. 422, Toledo, 1991. (2) GONZALO ARIAS: Repertorio de caminos de la Hispania romana, reedición del Miliario Extravagante, pp. 125-126, Cádiz, 1987. Sobre la polémica de la identificación de Augustóbriga con la ciudad de Vascos e incluso con la propia Talavera de la Reina debemos aclarar que la actual tendencia de la investigación afirma con cierta rotundidad que Augustóbriga se ubicaba en Talavera la Vieja (hoy bajo las aguas del pantano de Valdecañas), que Caesarobriga se corresponde con Talavera de la Reina y que en la ciudad de Vascos no existe ningún estrato romano que pueda hacer suponer una posible identificación con ambas poblaciones, gracias a las continuas campañas de excavación que Ricardo Izquierdo Benito ha realizado en este yacimiento. (3) Para la hallada en Fuentelapio, FUIDIO, Fidel: Carpetania romana, pág. 157, Madrid, 1974. La inscripción de El Bercial, fue recogida por MARTÍN VALLS: "Inscripción romana de El Bercial, Alcolea del Tajo (Toledo)"; B.S.A.A., 37, pág. 426-429,1971. Para el caso de Azután, FITA, Fidel en el Boletín de la Real Academia de la Historia, 1900. (4) De acuerdo con esta localización esta JIMÉNEZ DE GREGORIO: "Hallazgos arqueológicos en la Jara", Archivo Español de Arqueología, XXIII, pp. 108-110, 1950. Sin embargo no están muy seguros de esta ubicación FERNÁNDEZ MIRANDA, MANGAS, PLACIDO y PEREIRA: "Indigenismo y romanización en la cuenca media del Tajo. Planteamiento de un programa de trabajo y primeros resultados", I Congreso de Arqueología de la Provincia de Toledo, pág. 45, 1990. (5) COELLO, Francisco: "Las vías romanas entre Toledo y Mérida", Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo XV, julio- septiembre 1889. (6) JIMÉNEZ DE GREGORIO, Fernando: "Hallazgos arqueológicos en la Jara", Archivo Español de Arqueología, XXIII, pág. 328-331, 1950. (7) MORENO ARRASTIO, Francisco José: "Notas al contexto de arroyo Manzanas (Las Herencias, Toledo)", I Congreso de Arqueología de la Provincia de Toledo pág. 294, 1990. (8) VEGA JIMENO, Miguel de la: El mundo romano en la provincia de Toledo, tomo II, pp. 490-492, Tesis doctoral inédita. 1992. (9) Hemos de recordar para evitar posibles confusiones que la población de Azután es claramente de origen medieval y no romano. (10) Existe la posibilidad que estos bloques pertenecieran originariamente a la caja de la calzada pero carecemos de datos objetivos que nos permitan afirmar este hecho con rotundidad. (11) Como dato informativo señalar que Jiménez de Gregorio halló en su momento varios fragmentos de cerámica romana en las proximidades de la Ermita de Barbarroya ("Hallazgos arqueológicos en la Jara", VIII, pág. 200, Archivo Español de Arqueología 1958). (12) Durante la celebración del Congreso, don Manuel Durán Fuentes nos indicó que estos escalones posiblemente se correspondieran con un sistema de canalización del agua para frenar su curso cuando lloviese copiosamente y así evitar el arrastre de los materiales constructivos del pavimento de la calzada. Agradecemos esta aportación que arroja una nueva luz sobre la técnica de ingeniería utilizada en la construcción de la vía. (13) MONTERO RUIZ, I.- RODRÍGUEZ MONTERO, S.- ROJAS RODRÍGUEZ MALO, J.M.: Arqueometalurgia de la provincia de Toledo: minería y recursos minerales de cobre Toledo, 1990. (14) MUÑOZ JIMÉNEZ, Op. cit., pág.424. (15) JIMÉNEZ DE GREGORIO, Fernando: "Hallazgos arqueológicos en la Jara", Archivo Español de Arqueología, XXIII, pp. 111-112, 1950. Hace la siguiente descripción: "entre las desembocaduras del río Huso y del reguero de las Colmenillas, en la izquierda del Tajo, se conservan sobre este río los cuatro estribos del antiguo puente romano, conocido por el nombre de los Pinos en el término de Azután en la extensa labranza de Fuentidueñas... se alzan los referidos estribos; el central, que debía resistir la mayor afluencia de agua conserva el tajamar; los restantes son cuadrados...distan entre sí las cepas centrales 20 m; la lateral izquierda 21 y la derecha 10 m. La cepa izquierda...tiene tres metros de alta y cuatro de ancha. Están construidos de mampostería de granito con mortero de cal y arena, excepción hecha de los ángulos o esquinazos y del estribo central... a unos diez metros de la cepa de la izquierda se observan restos de camino empedrado con gruesas piedras graníticas para acceso al puente...y una pequeña construcción semi-abovedada de granito y cal...". (16) VALVERDE MADRID, José: "El camino de Almanzor a Santiago", VI Congreso español de Historia del Arte: El arte en los caminos, tomo II, pág. 193, 1989. |